¿Qué hacer cuando no hay ideas de investigación?
No hace mucho iniciamos este 2018, y ─junto a ello─ probablemente también hayan sido trazadas muchas metas, una de ellas la consolidación de un largo periodo de formación profesional y con ello la culminación de la tesis. Y aunque parezca un anhelo valido, coherente e indispensable para el ejercicio profesional ─en algunos casos─, es para muchos todo un dolor de cabeza. Es natural ver primero el horizonte y luego definir el camino; no obstante, todos los caminos de la investigación (cualitativa y cuantitativa) inician siempre con una idea, no una idea cualquiera sino una idea de investigación. Estas ideas pueden obtenerse desde fuentes casi obvias (artículos de investigación, congresos, seminarios, etc.) hasta fuentes no tan obvias (un partido de futbol, una conversación casual, las mismas creencias e intuiciones personales, etc.), sin embargo, es importante tener en cuenta que la fuente de procedencia no define la calidad de las mismas.
Según Hernández-Sampieri et al. (2014, p.24) la idea de investigación representa: “el primer acercamiento a la realidad que habrá de investigarse”, y como contacto inicial con los fenómenos por estudiar, es típico que las ideas iniciales sean vagas, imprecisas, abstractas y hasta ridículas; no obstante, esto no debe desalentar al investigador pues basta con adentrarnos más en el tema elegido para transformarlas en planteamientos de mayor precisión o “aterrizados”. Se deduce entonces que, es necesario no descartar ideas como si de desechos se tratasen, pues aquella que es hoy desechada ─antes de ser analizada─ podría ser la que en unos años cambie el mundo.
Si de comparar ideas de trata, es recomendable tener en consideración criterios como su Factilidad (relacionado con la disposición de recursos), Interés de quien investiga, Novedad del planteamiento, Ética y Relevancia, los cuales definen una buena idea de investigación. Todos estos criterios son fáciles de ser recordados si se tiene presente como mnemotecnia las siglas FINER; no obstante, aunque ayudan a priorizar buenas ideas investigación, no nos libran de la encrucijada que implica elegir entre dos buenas ideas. En este caso, es recomendable tener presente lo que Vara (2010, p.79) refiere cuando se esta en una situación como esta: “…elige aquella que más te apasiona [en alusión a la idea de investigación]”. La pasión será el único combustible que nos haga perseverar ante todo traspiés que se nos presente luego de seleccionada y delimitada la idea de investigación. Por ello, desde IDR Professionals ponemos a disposición de la comunidad científica no solo nuestra experiencia, sino también nuestra pasión por investigar, pues la idea de investigación es solo el primer peldaño de los muchos que han de requerir acompañamiento en este ascenso hacia la producción de investigación científica.
Lic. Marco A. Chilipio Chiclla
Consultor Junior de IDR Professionals